miércoles, 28 de mayo de 2014

"DARÍA TODO MI DINERO POR VOLVER A SURFEAR"

Hace unos días tuve una de las peores experiencia de mi vida. Fue durante un baño en Bingin. No tenía buenas sensaciones dentro del agua y quizás si no hubiera cogido la que fue mi última ola, ahora no tendría mi "bottom" como el de un torero tras recibir una cornada.

Y es que uno sabe a lo que se arriesga cuando viaja a determinados lugares y se mete en ciertas partes de ciertos mares: mosquitos, coral, cortes... etc. Después de la infección de ojo que tuve por la picadura de algún bicho, me hice un corte en la mano que tuve el dedo en carne viva durante un tiempo. Pero lo de ahora ha sido lo peor con creces: la quilla me golpeó y se me hincó 15 cm donde la espalda pierde su casto nombre. 

Fue dentro del agua donde ya sabía que no había sido un simple corte. Me toqué la zona y comprobé que sangraba mucho y que la herida era profunda. Salí del agua como pude y me tumbé en la arena. Al verme vinieron a ayudarme y pronto vimos que lo que necesitaba era ir al hospital cuanto antes. Tras subir las escaleras interminables de la playa me esperaba un viaje de 2 horas hasta el hospital.


Blanca fue quien me acompañó y gracias a ella pudimos coger un coche, porque en la moto era imposible. Una vez allí, me di cuenta de que no llevaba ningún tipo de documentación encima: ni pasaporte, ni tarjeta de crédito... nada. No había manera de que me atendiesen en esas condiciones. Sin embargo, gracias a que estoy rodeado de gente espectacular que me ayuda en todo momento y sin la que no hubiera podido recuperarme, los médicos decidieron atenderme. Lo que pensaba que en un principio podrían ser unos puntos y unos cuantos días durmiendo boca abajo, se había convertido en una situación con una pregunta clave: ¿epidural o anestesia total?


Me operaron ya que el corte que tenía era tan profundo (15cm) que los médicos tenían miedo de que estuviera algún órgano afectado. Gracias que no fue así y el corte estaba en un lugar que, aunque incómodo, estaba lejos de haberme seccionado la femoral o las pelotas. 

Pasé unos días con el agobio propio de quien está recién operado, en un país que no es el suyo y en el que además las infecciones pueden ser mortales. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza y me rondó varias veces al idea de volver. Sin embargo pasado lo peor de los primeros 4 días, en cada visita al médico veía que mi herida iba a mejor y se curaba como se esperaba. Eso y la idea de que podré volver a surfear en "el paraíso" dentro de poco me dio mucho ánimo. Además la gente de la que estoy rodeado siempre me ha apoyado y ayudado cuando más lo he necesitado y eso es algo que valoro mucho. Y de los que estáis al otro lado del mundo, me acuerdo un montón. Siempre es un placer recibir palabras de cariño. 

Ahora andamos viendo a ver si van cambiando los vientos en la isla y empieza lo bueno, porque ahora el mar está plato-plato. Seguirá mi recuperación y pronto podré volver al agua. Y es que si alguien me preguntase en este momento, tal y como tengo ahora el cuerpo, qué es para mi el surf, le contestaría que "es mi vida y daría todo mi dinero por volver a surfear ya mismo". 



1 comentario:

  1. Anónimo2:03

    animo cesarin!!!!me alegra saber que te cuidan por esos lares....
    entra en marea alta hoooombreeeeeeeee.....
    bs y cuidate mucho.
    pd- come!!!! que pareces del Sudán!!!!!
    soto

    ResponderEliminar